Foco con 107 años encendido


Una bombilla en Livermore (California) lleva 107
años encendida, un récord mundial, y hoy es una de las principales
atracciones turísticas de la ciudad, uno de los
primeros ejemplares de una tecnología en extinción, pues las bombillas
tal y como las conocemos van siendo sustituidas por soluciones
energéticas más eficientes como las lámparas con OLED o las bombillas
de bajo consumo.

El foco de Livermore ha iluminado durante más de un millón de horas la
estación de bomberos de Livermore-Pleasanton y aunque su potencia es
muy baja -sólo 4 vatios.

La "bombilla centenaria", ha entrado en el
libro Guiness de los récords y superado la anterior marca en poder de
una bombilla tejana encendida por primera vez en 1908.

Fue fabricada por la hoy desaparecida Shelby Electric y su
filamento de carbono está perfectamente aislado por la ampolla de
vidrio. El filamento opera en vacío y no en un espacio relleno de algún
gas noble, como las bombillas que conocemos hoy.

Cuando la encendieron por primera vez, iluminaba una arcaica estación
de bomberos donde los coches iban aún tirados por caballos El objetivo
era permitir que los bomberos pudieran encender sus lámparas de
queroseno cuando se producía una emergencia por la noche.

Durante los años 50 y 60 varias generaciones de bomberos la utilizaron
como blanco para prácticas de baloncesto y otros deportes,
afortunadamente con escasa puntería. Hasta los años 70, cuando la
prensa local empezó a interesarse por la lámpara incandescente, los
bomberos no se percataron de su valor histórico.

Aunque las autoridades de Livermore aseguran con orgullo que ha estado
siempre encendida durante estos 107 años, la bombilla estuvo en
realidad apagada durante 22 minutos en 1976, cuando el cuerpo de
bomberos trasladó su sede.

El traslado requirió un convoy policial y la habilidad del
electricista oficial del ayuntamiento, que construyó un caja especial
de madera para transportar la bombilla y su casquillo.

Cuando volvieron a conectarla, no se encendió y todos contuvieron la
respiración pensando que había sido un error trasladarla…hasta que el
electricista accionó un interruptor y la luz anaranjada y tenue de la
bombilla volvió a iluminar la sala.

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